la memoria hace eco
cuando abre la herida, y sangra.
La existencia mística del cuerpo
abraza entre las voces dormidas
aquella que una última vez cantó,
y deja una huella donde la arena
duele como mentiras.
cuando abre la herida, y sangra.
La existencia mística del cuerpo
abraza entre las voces dormidas
aquella que una última vez cantó,
y deja una huella donde la arena
duele como mentiras.
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